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Los aceites Omega 3 y la EM

Mucho se ha hablado, en los últimos tiempos, de los ácidos grasos esenciales Omega 3; a pesar de los años que llevamos dedicados al estudio de la nutrición y de la medicina natural, realmente nos resulta difícil encontrar sustancias terapéuticamente tan efectivas. No se trata de un medicamento, por supuesto, tan solo de un nutriente esencial en nuestra dieta; los Omega 3 no tendrían tanta importancia, si no fuera por la forma en que nos estamos alimentando.

Nos hemos alejado de las formas tradicionales de comer y, naturalmente, nuestro organismo nos pasa una costosa factura que ninguna seguridad social o privada (por buena que sea) puede solventar exitosamente. Nuestro cuerpo fabrica varios de sus componentes a partir de otros; muchos más los requiere tal cual de la alimentación porque no puede elaborarlos por sí mismo; este el caso de los Omega 3.

Esto no quiere decir que cuando ingerimos estos nutrientes nos curemos de una enfermedad, sino más bien posibilitamos que nuestro cuerpo vuelva a funcionar adecuadamente porque le hemos echado el combustible preciso. Los Omega 3 son esenciales para nuestra salud y si nos privamos de las cantidades adecuadas de los mismos, padeceremos de un desequilibrio.

En la categoría de grasas poliinsaturadas hay dos subtipos importantes de ácidos grasos: los omega-3 y los omega-6. Los aceites vegetales son ricos en ácidos omega-6, de los que la mayoría de los europeos ingieren grandes cantidades en su dieta sin saberlo. Por otro lado, los ácidos grasos omega-3 suelen faltar en nuestra dieta. Se encuentran en el pescado, el marisco, el tofu, las almendras, las nueces, así como en algunos aceites vegetales como los de linaza, nuez y colza. Los omega-3 tienen un efecto positivo en el sistema cardiovascular. Otro aspecto interesante de la investigación sobre los ácidos grasos omega-3 se refiere al papel que desempeñan en el cerebro y la vista. Algunos especialistas señalan que tienen una función preventiva en la degeneración macular del ojo, una forma común de ceguera, y efectos positivos en algunos trastornos depresivos. Otra línea de investigación analiza la relación entre los ácidos grasos omega-3 y el sistema inmunológico, y sugiere que estos componentes tienen una influencia positiva en la artritis reumatoide, el asma, la esclerosis múltiple, el lupus, los trastornos hepáticos y el cáncer.





 

Se recomienda comer pescado con un contenido elevado de ácidos grasos omega-3 dos veces por semana para sentir sus efectos beneficiosos para la salud. Aunque no todos los pescados sean ricos en estos componentes, comer diversos tipos de pescado regularmente puede aportar cantidades considerables. La siguiente tabla da una visión general del contenido de grasas omega-3 del pescado y del marisco.

Contenido de omega-3 de pescados, moluscos y crustáceos
(por ración de 100 gramos*).

Salmón del Atlántico de piscifactoría, cocido en seco.

1.8

Anchoa europea, enlatada en aceite, escurrida.

1.7

Sardina del Pacífico, enlatada con salsa de tomate, escurrida, con espinas.

1.4

Arenque del Atlántico, en vinagre.

1.2

Caballa del Atlántico, cocida en seco.

1.0

Trucha arco iris de piscifactoría, cocida en seco.

1.0

Emperador, cocido en seco.

0.7

Atún blanco, enlatado en agua, escurrido.

0.7

Abadejo del Atlántico, cocido en seco.

0.5

Peces planos (platija y lenguado), cocidos en seco.

0.4

Fletán del Atlántico y el Pacífico, cocido en seco.

0.4

Eglefino, cocido en seco.

0.2

Bacalao del Atlántico, cocido en seco.

0.1

Mejillón azul, cocido al vapor.

0.7

Ostras naturales, cocidas en seco.

0.5

Vieiras, especies mezcladas, cocidas en seco.

0.3

Almejas, especies mezcladas, cocidas al vapor.

0.2

Quisquillas, especies mezcladas, cocidas al vapor.

0.3

 

Debemos recurrir a estos alimentos mencionados y típicos de la dieta mediterránea para apuntarnos un punto a favor en nuestra salud; siempre estos serán una fuente fiable y que han sido enriquecidos con los famosos Omega 3. Igual que en el caso del aceite de orujo de oliva, las fuentes de Omega 3 suelen ser desnaturalizadas por procedimientos químicos que aumentan su conservación, pero que los inutilizan o, aún peor, los vuelven nocivos para nuestro organismo; en el caso de los alimentos enriquecidos, no es habitual que el fabricante incluya la fuente en el envase y si lo hace, no suelen poner con claridad si lo está en su estado natural (un elixir para nuestra salud) o modificado químicamente (un veneno más). Si vas a comprar el Omega 3 como un suplemento, fíjate bien la descripción, procedencia y la marca que estás adquiriendo.

Con atención a la selección de nuestros alimentos y a través de los suplementos adecuados, podemos forjar, paso a paso, una buena salud.  El pescado y el marisco son excelentes fuentes de proteínas y contienen pocas grasas. Cien gramos de casi cualquier tipo de pescado o marisco aportan unos 20 gramos de proteínas, esto es, alrededor de una tercera parte de la cantidad diaria recomendada. Las proteínas del pescado son de gran calidad y contienen abundantes aminoácidos esenciales; además, se trata de un alimento fácil de digerir para personas de todas las edades. En general, el marisco también tiene menos calorías y grasas que la carne de vaca, pollo o cerdo y la misma cantidad o ligeramente inferior de colesterol. El contenido en grasa del pescado varía según la especie y la temporada. El marisco y el pescado blanco (quisquillas, bogavante, mejillones, calamar, eglefino, bacalao, platija o lenguado) tienen muy poca grasa, menos de un 5%. El pescado azul presenta niveles de grasa de entre 5 y 25%: la sardina y el atún (5-10%); el arenque ahumado, las anchoas, la caballa o el salmón (10-20%) y la anguila (25%). Aunque el contenido en grasas de estos pescados es más elevado, se trata, en su mayor parte, de grasas insaturadas. Los productos del mar también tienen minerales como hierro, zinc y calcio (pescado enlatado con espinas blandas y comestibles).

Resulta fácil añadir más pescado y marisco a la dieta. Un truco sencillo es la simple sustitución. Intenta sustituir, poco a poco, uno o más tipos de proteínas que consumas habitualmente por pescado hasta que te acostumbres a tomarlo dos veces por semana.

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- Adaptado de: “Los aceites omega 3”. De La Iglesia,P y Cirelli,C. México. 2005.
- Adaptado de: “El aceite de Omega 3 puede ser beneficioso para distintas dolencias”. España. 2005.
- Adaptado de: “Omega 3: ¿Dónde se encuentran?”. Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. 2004.
- Adaptado de: “Grasas con fundamento”. México. 2005
- Adaptado y traducido de: “Multiple Sclerosis and nutrition”. Schwarz and Leweling. Alemania. 2005.