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La
forma más frecuente de esclerosis múltiple es aquella que debuta con
recurrencias y remisiones que definen episodios con deterioro en la
función neurológica seguidos por recuperación,
la cual puede ser parcial o completa. Estos episodios que dominan
los primeros años de enfermedad son definidos como “crisis”
y son importante objetivo del tratamiento en esclerosis múltiple.
Se define entonces como crisis a déficit neurológicos
que afectan una nueva función, o que deterioran una función
previamente afectada. La duración
de este proceso es mayor a 24 horas, usualmente estos episodios
duran de días a semanas. El compromiso que generen en la función
normal, permitirán graduar su severidad. Es así como síntomas
transitorios relacionados a hormigueos
o adormecimientos en un miembro no tendrán el mismo impacto que
una pérdida significativa de la visión o incapacidad para caminar.
Evaluar este aspecto es sustantivo para poder definir la necesidad de
tratamiento para las crisis. Este tratamiento incluye el uso de
corticoides a dosis altas, de preferencia por administración endovenosa
y en algunos casos refractarios el uso de plasmaferesis u otros
tratamientos. Existen condiciones en las que déficits neurológicos
transitorios, reales o aparentes pueden ser expresados por la persona
con esclerosis múltiple. Las crisis u ataques pueden ser de un solo síntoma
o varios síntomas a la vez,
dependiendo del lugar y multifocalidad facilidad de las lesiones.
Estos ataques deben ser distinguidos de los empeoramientos transitorios
que pueden ser acompañantes
de infecciones, fatiga y fiebre. En particular, debe ser investigada la
posibilidad de infección, en especial infección urinaria, la cual se
presenta como un disparador frecuente de los síntomas. Si el control de
estos factores permite la resolución de los síntomas, estaríamos
frente a una pseudo exacerbación, que puede generar transitorios
deterioros de la trasmisión de las señales
a través del sistema nervioso sin significar necesariamente la
presencia de una nueva lesión o exacerbación de los mecanismos inmunológicos. |